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Una historia de vocación: transformando a través de la tecnología móvil el tratamiento del paciente

Una historia de vocación: transformando a través de la tecnología móvil el tratamiento del paciente

Acabó su carrera en la universidad y sin prepararlo, no solo aprobó las pruebas del FIR, sino que sacó plaza en Barcelona. Cuando salió de la elección me dijo “no era lo que quería, he renunciado”. Eso significaba un año entero de 14h de estudio al día.

Fue en una habitación en Roma, un año después, donde celebramos su posición 27 de las 2500 personas que se presentaban. Dos meses después, empezaba su residencia de Farmacia Hospitalaria en el Hospital de la Santa Creu i Sant Pau de Barcelona, lo que ella quería.

Un año antes de acabar su residencia, empezó a trabajar en el estudio que hoy es la columna vertebral de su tesis doctoral. “Una aplicación móvil para mejorar la adherencia al tratamiento del paciente trasplantado de corazón”, algo que no se ha hecho todavía en ningún otro hospital de España y que difícilmente lo encontramos en un hospital de nuestro país: equipos multidisciplinares con farmacéuticos, médicos y psicólogos #pressforprogress.

A partir de ese momento, empezó un trabajo de consultoría y mejora de las diferentes plataformas. Ella, licenciada farmacéutica, con mucho conocimiento del paciente, dando lecciones de usabilidad a una empresa desarrolladora de apps. En paralelo, innumerables presentaciones a laboratorios para conseguir “patrocinio” del proyecto. Además, eran constantes las apariciones en congresos de farmacia hospitalaria (SEFH) o de trasplante cardíaco, en los que una farmacéutica contaba a cardiólogos de dilatada experiencia, que a través de una APP móvil no solo conseguíamos mejorar la calidad de vida de un paciente, sino que además podíamos ahorrar dinero al hospital… #hearhervoice.

Cuatro años de trabajo con 189 pacientes dan para mucho, pero se podría resumir en una palabra: gracias. Ellos le han agradecido que se volcara enseñándoles cómo usar la app, preguntándoles por la medicación, sus efectos o simplemente contestando a sus dudas sobre si podían hacer o dejar de hacer cualquier cosa. Ahí estaba ella, siempre preparada para ayudar y dar el mejor servicio, algo parecido a lo que intentamos hacer nosotros para conseguir lo mismo: un simple “gracias”.

Vive su trabajo con intensidad, lo disfruta y lo sufre. Disfruta con el paciente, estudiando o investigando en un laboratorio. Años de preparación fruto de la curiosidad y voluntad de mejorar. Esa capacidad de sacrificio a mí me inspira.

Hoy, estamos en Boston, camino de Nashville, donde pasará tres meses en el Vanderbilt University Medical Center, aprendiendo de uno de los equipos multidisciplinares de trasplante cardíaco más potentes. La historia continúa. 

 

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